Premio FICA NUEVOS REALIZADORES para JAVIER GINER

Javier Giner gana el FICA a Nuevos Realizadores

23 de agosto del 2014

El ganador del Fica 2014 en la categoría de Nuevos Realizadores es Javier Giner, joven guionista y director, que con su corto “El amor me queda grande” consigue enganchar al espectador desde el primer minuto de proyección, cosa imprescindible para este formato que en el caso que nos ocupa dura 19 minutos.

La historia que nos cuenta es cine negro pero en clave de humor, pues habla de una mujer fatal, pero la mujer es una niña que planea asesinar a su madre utilizando como instrumento, al igual que en las películas negras, la mano del amante, que en este caso es otro niño, capaz de hacer todo por retener a la pérfida amada.

Giner no se extravía al convertir el cine negro en comedia y el malditismo inherente al mismo en un angelical cuento, o no tan angelical, cuyo final queda abierto. Esas son las premisas con las que se plateó este trabajo, que partía de una decisión personal de homenajear a aquel cine clásico que programaban en la 2 de televisión de los años ochenta y que él veía de adolescente.

Veronica Lake, a quien la niña imita en peinado, Barbara Stanwyck siempre Double Indemnity, titulada en España con el más directo de Perdición o la Dama de Shanghai son los modelos-espejos de donde Giner ha recogido la estética para este sugerente título y contenido de “El amor me queda grande” y que se ajusta a los niños Izan Corchero y Lucía Caraballo que tras meses de trabajo en ensayos, según cuenta Giner, logra lo que solo puede conseguirse con el trabajo: una naturalidad inaudita en su interpretación.

La historia, guardando la estética del negro y clásico cine americano en sus planos, contraplanos y picados, y en su argumento de triangulo amoroso, cuenta la historia de Samuel, de diez años, que está locamente enamorado de Lucía, dos años mayor que él y que tiene un plan maestro para deshacerse del único obstáculo que queda en su vida, su madre, tras la misteriosa muerte de su padre en un accidente. Niño y niña se reúnen en un banco de un parque infantil (que mejor sitio para urdir un roman a clef), y Lucía no dudará en utilizar todas sus armas de seducción, incluido un tercero bobalicón, para urdir sus planes de fatalismo de (fatale) femme para convencer a Samuel, en nombre de su amor, de que le ayude.

Al final, a Lucía, su tata andaluza le manda que “mueva el jopo” (Giner ha trabajado con Almodovar muchos años y eso impone firma); y mientras tata y niña se alejan del parque de sus encuentros, el niño Samuel se queda pensando en ese camino de perdición al que se ve abocado, en una escena final en la que el niño va introduciéndose en un columpio de colores que el directo me define como cárcel de colores. O sea, todo un bonito final de melodrama, con su imprescindible toque de opera aperta, y con la risa siempre cómplice de la historia bien contada de un más que probable excelente director.

PREMIO FICA