Cine Low Cost, ya era hora.

No soy crítico, ni siquiera teórico. Yo soy más de la escuela de la vida y la calle: las tomo como vienen y no paro nunca de equivocarme. Soy de los que meten la mano en el enchufe y se electrocutan. Y nunca se paran delante de uno para intentar comprenderlo.

Por suerte para todos, Desirée DeFez y Miqui Otero no son como yo. Ellos son más de barra y charleta y saben desentrañar la realidad con una distancia vital y constructiva. Ellos se paran (olé los frenos) y hablan. Estos dos críticos, cronistas, escritores, aliens agitadores culturales barceloneses, pero con tentáculos en todo el globo, son dos personas de esas que si no existieran habría que inventarlas. Porque a menudo, hacen que entendamos lo que nos pasa. Y en el mundo del cine, ahora mismito, no paran de pasar cosas. En nuestro país, que somos mucho más de la jarana y del tú-a-tú no tenemos grandes mecenas como pueden ser Scorsese o Tarantino, que simultanean sus respectivas carreras con la siempre gratificante ocupación de descubrir y apadrinar a nuevos talentos o a viejas glorias desconocidas para el gran público. Por eso, y por mucho más, Miqui y Desirée, para mí, son dos Scorseses patrios, con mucho mejor humor y la mar de entretenidos. Y con un gusto exquisito (a menudo).

Ahora estos dos quijotes se han embarcado en una nueva aventura. Durante 4 días de Junio (26-27-28-29) en el Centro de Artes Santa Mónica (en plena Rambla, vamos), estos cockteleros de las ideas han juntado a un nutrido grupo de representantes fílmicos y críticos para hablar del cine Low Cost (es decir, cine autoproducido, autodistribuido, cine “marginal” –en un sentido estrictamente económico-): un interesantísimo debate acerca del futuro de nuestro cine ahora que todo es tan incierto. A mí se me pone la carne de gallina cuando veo tal esfuerzo por generar debate y por proponer nuevos medios, formas, plataformas y lenguajes que sigan haciendo evolucionar el cine (algo imparable, aunque muchos no quieran). Me encanta comprobar que por fin hay intentos de congeniar los discursos y las necesidades (más allá de ultra-usadas ventanas de explotación). Y la representación de profesionales que estará allí dándole a la lengua es de quitar el hipo: JA Bayona, Belén Atienza, Nacho Vigalondo, Carles Vermut, Borja Cobeaga, Jaume Ripoll (Filmin), Angel Sala, Quim Casas, Jordi Costa, Juan Cavestany, los VengaMonjas, Marcos Ordoñez, Isaki LaCuesta, Joaquín Reyes etc. Además de mesas redondas, se proyectarán cortos, marcianadas (benditas) y películas como la inclasificable y estimulante “Diamond Flash” (recientemente estrenada en Filmin y película de culto instantánea).

Apunte colateral: Yo digo cine LowCost, todo junto, porque me gusta decir las cosas de corrido y con énfasis. Pero lo correcto es separar el Low y el Cost. Que quede claro.

La programación entera, aquí: http://cine-low-cost.tumblr.com/Programacion-Cine-Low-Cost-Arts-Santa-Monica Y en esa página, su página web, podéis enlazar con todos los formatos de redes sociales de estas jornadas de cine LowCost: un encuentro NECESARIO que promete ser todo lo que plantea. Un refrito divertido, ocurrente, estimulante y visionario de una realidad cada vez más patente para todos aquellos que soñamos con hacer cine o vivir en un mundo en el que el cine tiene la importancia que se merece.

No tiendo a hacer publicidad gratuita de cosas que ocurren. En este espacio sólo hablo de lo que me gusta o me apasiona y (aún) nadie me ha ofrecido dinero para hablar de nada. Ni Miqui ni Desirée, que, como todo el mundo sabe, ya que se dedican a la cultura, no tienen un duro (como el resto de nosotros). Así que si menciono estas jornadas es estrictamente porque me parecen un lugar al que todos debiéramos acudir, con nuestras mejores sonrisas y nuestras mejores intenciones. Sólo de esa manera, con información, debate, escucha, lograremos salir del nudo asfixiante en el que andamos metidos todos.

Que pena que Iván Zulueta no esté entre nosotros. Estoy seguro de que habría diseñado un cartel de escándalo para Miqui Otero y Desirée De Fez y sus jornadas de cine “LowCost”. Es más, las habría apadrinado con un orgullo latente en la mirada. Como se merecen estos dos seres atrevidos e inimitables. Para despedirme, su decálogo. Y por supuesto, podéis haceros camisetas con él:

Decálogo por el que tiene sentido este ciclo hoy (y mañana)
1) Ha cambiado la forma de hacer cine, tanto en las cosas más triviales como en cuestiones de lenguaje. Los bajos presupuestos derivan en una clara apuesta por el texto, por los guiones-diálogos elaborados, que remite claramente al cine de autor.
2) La aparición de un cine de guerrilla como alternativa a un cine comercial convencional, acomodado y poco arriesgado. Ante un panorama en el que es prácticamente imposible rodar con medios y estrenar comercialmente una película, las nuevas voces radicalizan tanto su discurso como las estrategias para enseñar su obra.
3) La apuesta de algunos autores por nuevos modelos de exhibición (on line) par poder enseñar sus trabajos. Caso de “El señor” de Juan Cavestany. Y la aparición de festivales on-line en sintonía con los nuevos modelos de exhibición y visionado.
4) El largo low cost como nuevo cortometraje. Por dos razones: 1) Los nuevos soportes permiten rodar con presupuestos baratos (con el dinero de un corto en 35 mm se rueda un largo en digital). 2) El festival de cortometrajes ha dejado de ser rentable tanto para sus responsables como para los autores (ha estallado la burbuja de premios, al tiempo que se confirma que un corto muy premiado no siempre es la antesala a un buen largo).
5) Se da un rechazo al artificio y la opulencia en perfecta sintonía con una época de crisis.
6) En esta ocasión la crisis cinematográfica se mueve en paralelo a la socio-económica, con lo que la empatía del espectador con el discurso de los creadores es mayor. También hace palpable la conexión (temática, estilística y de tono) entre cineastas y creadores de otras disciplinas (diálogo constante con la televisión, Internet, el cómic y la música independiente).
7) El humor como nexo de unión del trabajo de estos autores, utilizado como arma para negociar con la miseria económica y moral.
8) La facilidad de estos autores para encontrar —vía redes sociales— un nicho de seguidores, cuanto menos de voces prescriptoras, para que se hable de ellos. Esto también ha alterado la relación entre el creador y el crítico, y entre el creador y el público (hablamos del diálogo en las redes sociales entre las tres figuras).
9) El desajuste entre el éxito en taquilla y redes sociales de determinadas películas.
10) La coincidencia en el tiempo de una serie devoces que pertenecen a un mismo paisaje socioeconómico, industrial y emocional: Nacho Vigalondo, Carlos Vermut, Isaki Lacuesta, Andrés Duque, Borja Cobeaga, Juan Cavestany, Vengamonjas, Joaquín Reyes, Mar Coll, Miguel Noguera, Carlo Padial, Jo Sol o Elena Trapé, entre otros.
Miqui Otero y Desirée de Fez

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